Kevin McCarthy anuncia que deja el Congreso dos meses después de ser destituido como ‘speaker’ | Internacional

Kevin McCarthy pone fin a su carrera política en Washington. El congresista californiano ha anunciado este miércoles que dejará el Congreso a fin de año. El anuncio llega después de que el republicano fuera destituido a inicios de octubre como líder de la mayoría en una revuelta del sector radical del partido. McCarthy, de 58 años, se convirtió en el primer político en la historia expulsado del puesto. Su salida, solo nueve meses después de llegar al cargo, deja una nota de humillación en sus 16 años como legislador federal.

“He decidido abandonar la Cámara de Representantes a final de año para servir a Estados Unidos de otras maneras”, afirmó McCarthy en un editorial publicado por The Wall Street Journal. El legislador comunica su decisión dos días antes de que se cumpla el plazo final para registrar las candidaturas en California para el ciclo electoral de 2024. Su renuncia abre también una carrera para hacerse con su asiento en Bakersfield, un sólido bastión republicano ubicado en medio de la progresista California.

De momento, el gobernador de California, Gavin Newsom, tendrá que convocar a una elección especial para sustituir a McCarthy, quien concluía su periodo en el Congreso en enero de 2025. El legislador ocupa el asiento del Distrito 20. Antes había sido representante de los distritos 23 y 22, todos en el valle central del Estado más poblado del país.

McCarthy abandonará Washington por la puerta trasera después de perder el pulso con el ala radical de los republicanos. Su trayectoria inició en 2007. Desde entonces estuvo marcada por su calculado ascenso al poder. Se había fijado como objetivo llegar a ser speaker de la Cámara de Representantes desde hace años. Su ambición sirvió para inspirar a Kevin Spacey en el papel de Frank Underwood en la serie de Netflix House of Cards, según Los Angeles Times. En octubre de 2015, cuando era el favorito para llegar al puesto, tiró la toalla tras reconocer públicamente que no tenía el apoyo del sector más conservador, conocido entonces como el Tea Party. Aquella era la génesis de las divisiones que siguen marcando al bloque conservador.

Bastaron ocho legisladores díscolos para que McCarthy se convirtiera en el primer speaker expulsado de la historia. La rebelión fue liderada por su archienemigo, el legislador de la Florida, Matt Gaetz, quien votó junto a los demócratas para quitarlo del puesto, el segundo en la línea de sucesión del presidente en Washington, solo por detrás de la vicepresidencia. Los radicales juzgaron que McCarthy, un experimentado político del bipartidismo, trabajaba demasiado cerca con los rivales de la oposición. Con ellos pactó en mayo para elevar el techo de la deuda y prevenir el cierre del Gobierno, en septiembre pasado.

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El bloque radical dejó claro a McCarthy que le haría la vida imposible desde el principio. Fueron necesarias 15 votaciones a lo largo de cuatro días para que el político de California pudiera arribar al liderazgo de la Cámara Baja. McCarthy también se convirtió en el primer político desde 1923 que perdía una elección por el puesto, votada por el partido que tiene la mayoría. El sí definitivo llegó de madrugada. Cuando al fin se hizo con el mazo, la herramienta para conducir las sesiones legislativas, pronunció en lo que fue su primer discurso: “no me rindo nunca”.

McCarthy no ha profundizado en su tribuna del Journal sobre su futuro. Este, sin embargo, continuará atado al Partido Republicano. “Seguiré reclutando a los mejores y más brillantes para que hagan carrera al Congreso”, ha escrito el político, criado en el seno de una familia de tendencias demócratas. “Estoy comprometido a prestar mi experiencia para apoyar a la siguiente generación de líderes”, ha añadido.

Una de las fortalezas más repetidas del político es su capacidad de recaudación de donativos. El año pasado visitó la mitad de los Estados del país para participar en actos que tenían como objetivo recaudar fondos para republicanos moderados que no hicieran eco a las falsas acusaciones de fraude de Donald Trump en las elecciones de 2020. En una sola noche de enero de 2022, logró reunir nueve millones de dólares en una gala celebrada en Washington. De acuerdo con Open Secrets, una organización que sigue el dinero privado que entra a la política, ha recaudado cerca de 118 millones desde 2016 para cientos de políticos republicanos.

En un video publicado en las redes sociales, McCarthy reflexiona sobre su legado. Habla brevemente de la carrera que llevó al hijo de un bombero del centro de California a la cumbre del poder en Estados Unidos. En un mensaje de menos de tres minutos, el político apenas se detiene en los convulsos momentos que vive su organización, capturada por los simpatizantes de Trump. “Viajando para servir por todo el país, me he encontrado a mucha más gente que quiere construir algo antes de los que quieren destruir todo”, dice el aún legislador momentos antes de levantarse de la silla. “Hemos terminado”, dice al quitarse el micrófono y salir de cámara.

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