Netflix: No darle al ‘me gusta’ es revolucionario | Televisión
Ser revolucionario nunca fue tan cómodo ni tan barato como en estos tiempos. Hay filosofías que consideran que dar un paseo, no tener coche, no contestar correos fuera del horario laboral o vivir en una casa con vistas a la montaña son acciones insurrectas. Hasta la vergüenza es revolucionaria, según un libro de Frédéric Gros publicado este año. Antes había que echarse al monte, aprender a manejar armas y arriesgar la piel literalmente (no como dicen los políticos que se la dejan). Hoy el capitalismo se ha vuelto tan frágil, que un señor paseando ensimismado sin prisa puede ponerlo en…
