Se fueron | Televisión | EL PAÍS
Aparecía derrumbado en una silla de ruedas y con graves problemas para hacerse entender con lo que salía de su temblorosa y ácida boca. Pero conservaba el magnetismo, la mordacidad y un sentido del humor capaz de despertar sarpullidos en la corrección política. Ocurría en el sabroso documental Crock of Gold. Ese hombre se llamaba Shane MacGowan y la acaba de palmar. Era la voz de The Pogues, un mito con causa, creador de himnos llenos de fuerza y de vida, modélica banda sonora para acompañar a las borracheras de medianoche. También podía ser lírico, como en la preciosa canción…
