Descojone en el Parlamento | Televisión
Milagro. Por fin accedo a un momento jocoso en el Parlamento, ese teatro tan previsible como aburrido. Me lo proporciona un virtuoso en impostura y en cinismo, al que espíritus cultivados le descubrieron que su impresentable movida se podía legitimar con algo tan prestigioso como hacer de la necesidad virtud, el bien común, el paraíso de los desprotegidos y no sé cuántas cositas más.El numantino Pedro Sánchez pierde su imposible aura de estadista cuando estalla en una carcajada obscena, prolongada, complacida, encantada de sí misma, como si estuviera descojonándose en un bar con los colegas, cuando su derrotado rival le…
